En mi sueño de anoche, trato de tomar un tren. Me aseguro de tener todo lo que necesito antes del viaje, un vaso de agua y dinero en efectivo. Trato de estar totalmente preparada, y quizás haya sido todo en vano. Una amiga me llama desde el otro lado del túnel para que me apure: “¡Lilita! ¡Lilita! “Estoy corriendo tan rápido como puedo, pero me doy cuenta de que estoy corriendo en el mismo lugar. Siento una total angustia al ver que puedo perderlo.

Al analizar mis sueños, me fijo en las diferentes partes de mí misma que proyecto en esta película interior. Entonces, ¿qué es lo que me temo no lograr en esta parte de mi viaje? Lo que sea que esté haciendo para esforzarme por lograrlo, no me está ayudando. Entonces … ¿qué pasaría si en lugar de esforzarme tanto preparándome para la siguiente etapa, tomo mi tren a mi propio tiempo ? Seguramente, habrá otros después de este.

Hoy, tengo la intención de vivir sin tantas consideraciones y tomar las cosas con calma. Creo el disfrutar de las pequeñas cosas y el hacerlas con facilidad.

Sabiduría/ Wisdom

Llega el ferry azul. ¿Qué hora será? No se, pero me voy a caminar antes de que el sol caliente y decido sentarme a escribir mas tarde.

Cerca de Kalpazan, veo un montón de basura en el suelo. Para el camión de la basura; un hombre fuerte de mediana edad baja ágilmente y recoge las innumerables botellas sueltas, papeles y demás bolsas en un gran esfuerzo. Lo miro; le digo gracias y me devuelve una sonrisa genuina y alegre digna de alguien que acabara de hacer algo sumamente placentero…comerse un helado de dulce de leche o un regio vaso de vino tinto.

¡Qué sabiduría, que gracia divina, estar feliz con lo te toca hacer-genuinamente feliz! No hay tristeza alguna ni un “pobrecito yo”, como mas de uno de nosotros podemos sentirnos, en alguna ocasión, justificados o no.

Mostrando claramente a través de sus ojos claros un pensamiento no articulado e palabras:”Esto es lo que hago. No hay por que agradecerme. Lo hago bien, con alegría y total dedicación.
Otra lección de mi caminata matutina. Gracias a la vida!

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The blue ferry arrives. I wonder what time it is. I do not know, but I’m going to walk before it gets hot. I’ll sit down and write later.

Near Kalpazan, I see a pile of trash on the floor. A garbage truck stops right in fron of me; a strong middle-aged man walks nimbly and picks up the countless plastic bottles, papers and other bags with quite an effort. I look at him and thank him. He gives me a genuinely ,happy smile worthy of someone who has just done something extremely pleasant like eating a dulce de leche ice cream or drinking a saviory glass of red wine.

What wisdom, what divine grace, to be happy with what you have to do! There is no sadness or “poor me” attitude, as some of us tend to feel, when we are faced with something we don’t quite want to do, whether we are justified or not. Instead, he was clearly showing through his honest wide eyes his inarticulated thoughts: “This is what I do. There is no reason to thank me. I do it well, with joy and total dedication”.

Another lesson from my morning walk. Thanks to life!

El cielo tormentoso, el viento y la lluvia me dieron una excusa perfecta para no apurarme a hacer nada. Fue así como tuve tiempo para hacer de todo, Que ironía! Cuando nos tomamos nuestro tiempo y no nos obligamos a completar tareas, mas tiempo tenemos para hacer bien aquello que es realmente importante para nosotros. Para mi, fue descansar, aceptar mi jet lag y dejarlo ir a su tiempo, escribir y compartir tiempo con seres humanos de lujo.

Hoy me dispongo a vivir con la misma actitud de ayer. Valoro la belleza que trae este dia de sol y brisa fresca. Lo vivo como si fuera el ultimo dia de sol, gozándolo sin apuros ni urgencias, presente y abierta a la vida. Llega el ferry azul al desembarcadero. Me voy al club.

A stormy sky, the wind and the rain gave me a perfect excuse not to rush to do anything. That’s how I actually had the time to do everything. What an irony! When we take our time and do not force ourselves to complete tasks, we have more time to do well what is really important to us. For me, it was to rest, accept my jet lag and let it follow its course, write and share time with beautiful people.

Today I am going to live with this same attitude. I value the beauty that this sunny day with a cool breeze brings. I live it as if it were the last day of the sun, enjoying it without any sense of hurry or urgency. I’m present and open to life. The blue ferry arrives. I’m going to the club.

Dawn

It’s dawn. I look out from the balcony and see the water, the boats, the stormy sky. I’m in Burgaz again this summer. The same landscape, but a year has passed. Seagulls complain and scream as usual. Here she is once again, the girl in her baggy pants and sweatshirt two sizes bigger than she really needs walking down the street by the house. The street sweeper shows up with his same delicate and dignified bearing despite his excessively tall stature and super-slim body. The same sail boats are anchored. The small white one that is always covered up because its owner works thoroughly every afternoon to leave it impeccable, while his Coker Spaniel waits patiently before going up to the dinghy boat that brings them to the coast. The boat with a blue roof, the one I love and the the white one next to it, neither too big nor too small, floats elegantly rocking with the rhythm of the water stirred by the wind.

Now, I walk to Kalpazan as usual. The hens appear around the road. The lady who weaves with her head covered is knitting something that I can’t quite figure out what it is. I greet her, “Marahaba!” and she begins to speak to me until I indicate that I do not really understand anything. Further down the road…surprise! Three goats appear where there were lambs before. This is where the horses for the carriages are kept right before Kalpazan.

I return home with my soul full. I see a text from Ariela that invites me to join her and Rozie in Ergün. How nice to see them again! As I sit down to have some chai, Jaime and Lydia pass by on their way to the ferry landing and we greet with a hug. Ariela smiles at me stating the obvious: “This is Burgaz!” Meeting friends makes me feel the warmth of this place. Then, I go to the club where I’m welcome by the same lady who was at the club entrance last year. I see more friends in a near by table and Rozie, Cavit’s sister, comes out to the balcony on the first floor where she is about to play cards. I go up and talk for a while. Nice talk after a year.

On the way back home, I go to the store and, of course, as you can guess, I find the same owners who remember where I live and thus send my groceries to the house. At the vegetable stand , I meet other friends, who, thankfully help me to ask in Turkish for the best melon. I end the day with a dinner with Ariela and Loni. I love this place where people open their heart and their home with such joy and generosity! Thank you, Cavit!

Amanecer

Amanece. Miro por el balcón y veo el agua, los barcos, el cielo tormentoso. Estoy en Burgaz nuevamente este verano. El mismo paisaje, pero ha pasado un año. Las gaviotas se quejan y chillan como siempre. Caminando por la calle abajo de casa, aparece la chica que bajaba todos los días en sus pantalones holgados y buzo dos talles mas grande que lo que en realidad necesita. El barrendero se asoma con su mismo porte delicado y digno a pesar de su estatura excesivamente alta y su cuerpo súper delgado.

Los mismos barcos anclados: el chiquito que siempre está cubierto ya que su dueño se esmera en cerrarlo bien mientras su perro Coker Spaniel espera pacientemente antes de subir al bote que los trae a la costa. El barco con techo azul que me encanta y el de motor blanquito, ni muy grande ni muy chico, flota elegantemente meciéndose con el ritmo del agua agitada por la tormenta.
Ahora camino a Kalpazan como de costumbre. Las gallinas aparecen a la vuelta del camino. La señora que teje con su cabeza cubierta está haciendo alguna artesanía de forma interesante que no llego a entender que es exactamente. La saludo, ”Marahaba!” y comienza a hablarme hasta que le indico que en realidad no entiendo nada. Sorpresa! En el lugar donde guardan los sulkis y los caballos , aparecen tres cabritas. El año pasado había ovejas.

Vuelvo a casa con el alma colmada. Veo un texto de Ariela que me invita a juntarme con ella y Rozie en Ergün. ¡Que lindo verlas de vuelta! Me siento y ya instalada, aparecen Jaime y Lidia y nos saludamos con gran abrazo. Ariela comenta con su sonrisa que indica que lo obvio: “ ¡Esto es Burgaz!”: el encuentro con amigos que ahora me hace sentir el calor humano de este lugar.
Luego, voy al club donde me recibe la misma señora que estaba a la entrada el año pasado. Veo más amigas. Rozie, la hermanan de Cavit, se asoma al balcón ya que estaba por jugar a las cartas. Subo y hablamos un rato. Linda charla luego de un año.

Camino a casa, voy al almacén y , por supuesto, como ya pueden adivinar , están los mismos dueños que se acuerdan de donde vivo y me mandarán el pedido. Luego, paro en le puesto de verduras y me encuentro con otros amigos, que , por suerte me ayudan a pedir lo que quiero: un melón y el mejor!
Termino el dia con una cena con Ariela y Loni. ¡Cómo no amar este lugar donde la gente abre su corazón y su casa con tanta alegría y generosidad! Gracias, Cavit!

Arrival in Burgaz

My arrival in Istanbul was “almost” perfect. “Almost,” because when I arrived at Austin airport perfectly well thanks to Tomas’s impeccable driving, the first inconvenience arose: a flight delay to Houston by a serious storm. This delay increased with the passing of the minutes. First, it changed from 4:00 to 5:15; then it went to 5:45; a little later, it was 6:45 and finally, 7:00. Here I began to worry as my flight to Istanbul was leaving at 9:00. I said an inner prayer wishing that everything would go well and that I arrived in time.

Suddenly, I hear a totally unexpected “We are boarding now!” Happy at the new development, I get on the plane and take off. Now there’s a good chance of catching my ferry to the island. We land an hour later than expected. A little anxious, since the ferry leaves in an hour, I know that I still need to pick up the bags, do customs, change money and get a taxi in this time span. I take paper and write: “Everything is super easy. I go from side to side like an arrow. The suitcases appear perfectly. The boat takes me without problems “.

I walk with intention to passport control, which turns out to be at the end of the world. Good thing I only have a backpack on me, loaned at the last moment by Becca, Tommy’s girlfriend. When I make it to the luggage carrousel, I see my white suitcase coming right at me. I had bought it white to be able to recognize it easily. Only the small black one was missing. Suddenly, here it is! It appears to be mine, but it’s upside down. I’m not sure … “God! Yes! It’s mine!”

I walk with a little difficulty since handling two suitcases and a backpack is not something I usually do. I walk by a currency exchange place where I get manage to get Turkish lira. I go without pause to the exit, although in fact I needed to have a bathroom, but I resist the temptation not to lose any time. I look at the clock. It’s 5:25 “Oh, maybe I will be able to catch the boat!” Of course, I still have to find a taxi in the chaos of Ataturk airport. I reach the street; there is a long queue and I am on the opposite side. I have no time to walk to the end of the line, nor do I have the strength to do so. I advance to the edge of the street; I raise my hand and stop a taxi.

With my precarious Turk, I tell him where to go and I realize that he does not know. I call my friends, Ariella and Loni, and luckily Loni explains how to get to the Mavi Marmara Motor Iskelesi and makes it clear that the ferry leaves at 6:30. Totally calm about having more time than I thought I had, we get to the right place. I realize that it is practically impossible for me to walk with the two suitcases in this cobbled street made some 10000 years ago. I signal to a gentleman, show him the suitcases and ask him to take me to the end of the jetty. “Evet, evet,” he says politely.

The landing gate is closed. I turn to a group of women and tell them inquisitively: “Mavi Marmara motor?” They look at each other and respond energetically: “Yok, yok!” Convincing me that I did not stop there. Panic! I call Loni who can speak Turkish, but cannot get more information. Out of nowhere, a European looking couple shows up. We stop them and ask them desperately. The guy answers us in something that sounds like Italian, “Yes, yes at 7:30” Thank God! Still more time available…

I reach the closed door and manage to see someone inside the hidden ticket office. He opens the door gently. I buy the ticket and he tells me that I can leave my luggage and wait in the nearby cafe. I follow his suggestions and when the time comes, I board the ferry and arrive at the island without problems. On the way down, the island with its houses, the restaurants and the people becomes real. There they are, Loni and Ariella waiting for me at the jetty. A deep emotion engulfs me. I love this island. “Thank you, Cavit!”

LLegada a Burgaz

Mi llegada a Istanbul fue “casi “ perfecta. “Casi”, porque, cuando llegué al aeropuerto de Austin perfectamente bien gracias a la manejada impecable de Tomas, surgió el primer inconveniente: un atraso del vuelo a Houston por una tormenta seria. Este atraso se fue incrementando con el pasar de los minutos. Primero de 4:00 a 5:15; luego a las 5:45, ; después a las 6:45 y a las 7:00. Acá me empecé a preocupar ya que mi vuelo a Istanmbul salía a las 9:00. Pido internamente que todo salga bien y que llegue a tiempo.

De repente, escucho “We are boarding now!”, cosa totalmente inesperada. Feliz ante el nuevo desarrollo, subo al avión y despegamos. Ahora hay posibilidades de llegar a tiempo a tomar mi ferry a las isla. Aterrizamos una hora más tarde de lo esperado. Un poco ansiosa, ya que el ferry sale en una hora, pienso que debo recoger las valijas, hacer aduana, cambiar dinero y conseguir un taxi en este lapso de tiempo. Saco papel y escribo: “Todo sale súper fácil. Voy de un lado al otro como una flecha. Las valijas aparecen perfectamente. El barco me lleva sin problemas”.

Camino vertiginosamente al control de pasaporte que resulta estar al fin del mundo. Menos mal que solo tengo una mochila a mis espaldas, prestada a ultimo momento por Becca, la novia de Tommy. Legando al anden de las valijas, diviso a la distancia mi valija blanca, que había comprado de ese color apropósito poder reconocerla fácilmente. Solo faltaba la chiquita negra. Aparece al instante una que podría ser la mia. Esta volteada hacia arriba; no estoy segura…”¡Dios mío…! Si! Es la mia!”
Camino con un poco de dificultad ya que manejar dos valijas y una mochila no es algo que haga habitualmente. Justo paso por una casa de cambio donde obtengo liras turcas. Me dirijo sin pausa a la salida, aunque en realidad hubiera necesitado parar en el baño, pero resisto la tentación para no perder ni un minuto. Miro el reloj. Son las 5:25 “¡ Ay, quizás lo logre!”. Claro, todavía me falta encontrar un taxi en la vorágine del aeropuerto Ataturk. Llego a la calle; hay una cola larga y yo estoy del lado opuesto. No tengo tiempo de caminar al otro lado, ni tengo fuerzas para hacerlo. Me adelanto hasta el borde de la calle; levanto la mano y paro un taxi.

Con mi turco precario, le indico adonde ir y me doy cuenta que no sabe . Llamo a mis amigos, Ariella y Loni, y por suerte Loni le explica como llegar al Mavi Marmara Motor Iskelesi y me aclara que el ferry sale a las 6:30. Totalmente calmada por tener mas tiempo que el que yo pensaba, llegamos al lugar adecuado. Me doy cuenta que me es prácticamente imposible caminar con las dos valijas en esta calle empedrada hace 10000 años. Le hago señas a un señor, le muestro las valijas y le pido que me las lleve al final del embarcadero. “Evet, evet”, me contesta amablemente.

La puerta del desembarcadero esta cerrada. Me dirijo a un grupo de mujeres y les digo inquisitivamente:”Mavi Marmara motor?”. Se miran entre ellas y responden energéticamente: “Yok, yok!”, convenciéndome de que no paraba ahí. Pánico! Lo llamo a Loni que puede hablar turco con mi maletero improvisado, pero no logra obtener mas información. De la nada, aparece un apareja que parece europea. Los paramos y le preguntamos desesperadamente. El señor nos contesta en algo que suena como italiano, “Si, Si a las 7:30” Gracias a Dios!. Llego a la puerta que estaba cerrada y logro ver a alguien que estaba adentro de la casita donde se vendían los tickets. Me abre amablemente. Compro el pasaje y me dice que puedo dejar mi equipaje y esperar en el café cercano. Sigo sus sugerencias y cuando llega la hora indicada, subo al ferry y llego a la isla sin problemas. Ya lista a bajar, la isla con sus casaso, los restaurancitos y la gente se hacen realidad. Ahí están, Loni y Ariella esperándome en el embarcadero. Me embarga una emoción profunda. Amo esta isla. “Gracias, Cavit!”

Happy Anniversary

Today, May 18, it’s been 10 years since we went out for the first time. You were all by yourself in that church in The Heights. I had asked you to come to a concert that Casa Argentina was sponsoring featuring the renowned group “Sur”. You stood out in the crowd; tall, elegant in an impeccable blue shirt I learned afterwards you only wore to special occasions. You were alone among totally unknown people. It was only after a while that you told me you didn’t particularly enjoy being with large groups. I know now how much courage and determination it must have taken you to do this. I somehow felt the need to go to your rescue and introduce you a couple of friends.

Everybody went into the church in anticipation of the beginning of the concert. I saw you sitting by yourself, and decided to go sit by you rather than with my group of friends to make you feel at home. I was attracted almost immediately to your solid and calm demeanor. I learned afterwards that you had already enquired whether I was single and available. The music started. I was totally taken by my sambas and chacareras. I was exploding with an inner Argentinean pride. I also learned later on that you had gone on a cruise to Patagonia and you had fallen in love with my country.

The intermission came along and, still in a trance, I asked you, “How did you like it?”, expecting an unequivocally affirmative answer, like, “Absolutely! I love this music!” I felt struck by thunder when your only comment was “The sound is not working properly!” I insisted,” Did you like it?” “Yes, but there’s something wrong with the sound”, you replied. I felt somewhat frustrated and disappointed that you wouldn’t echo my total elation. I added that you were welcome to help them out with the sound if you thought you could.

At the end of the concert, we walked slowly to the exit. Lots of friends were greeting me and some of them were waiting for me to go for dinner together. We allowed everyone else to go, and then you asked me” Would you like to go out for dinner?’ I immediately accepted. I got in my car and said:” Follow me!” I learned afterwards because you told me so that you were impressed and glad I showed initiative and self-reliance. We arrived in “Cucos”, the Mexican restaurant, our plan B since “Brenham, your choice, was actually closed. Over an unforgettable chicken soup, you told me the story of your life. You confided that your wife had died two years ago and that it was only now that you had decided to start living again. My heart felt your pain and I tried to give you solace and joy. The rest was unavoidable and it lasted almost nine years until you left this world unexpectedly and in no time.

Happy anniversary, sweetheart! I know you must be smiling because we would always disagree on the actual anniversary day. For you, it was May 12th, the day we had met, and for me it was May 18, the day of our first date. Thank you for coming into my life. Thank you for sharing good moments, wonderful trips, and lots of laughter, exquisite food, and unique company. Thank you for sticking it out with me through my illness. . Thank you for still being around, imperceptibly, but inwardly present. Thank you my dear Cavit. I will keep you in my heart forever.

Feliz Aniversario

Hoy, hace 10 años, salimos por primera vez aquel 18 de mayo. Estabas solo en la iglesia del Heights. Te habia invitado a una peña que Casa Argentina auspiciaba con el conjunto Sur. Tu figura alta, tu porte elegante en una impecable camisa azul, que luego supe te ponías en ocasiones especiales, se distinguía entre una multitud que no conocías. Mas tarde supe como te disgustaba estar en grupos grandes y ahora entiendo que este debe haber sido un acto de coraje y determinación. Me dio no se que verte solo y fui a tu rescate. Te presenté a algunas gente que estaba cerca tuyo esperando que la peña empezara.

Por fin, todo el mundo se dirigió al interior de l a iglesia listos para el concierto. Te vi, sentado en uno de los asientos, y, ante la opción de sentarme con todas mis amigas, decidí sentarme junto a vos para acompañarte. Tu presencia sólida y tranquila me atrajo sutilmente. Supe, después, que vos habas preguntado si yo estaba “disponible’ el primer dia que me conociste. Comenzó la música; yo estaba fascinada con las zambas, cuecas y chacareras. Mi orgullo argentino explotaba y recorría cada fibra de mi ser. Supe después que habías ido a un crucero a la Patagonia y que te habías enamorado de Argentina. Llegó el intervalo y te pregunte, todavía extasiada por la música: “¿Te gusto?’, esperando que me contestaras afirmativamente con algo como:”¡Por supuesto, esto es sensacional! ¡Que música la tuya!” Ante mi total estupor, me dijiste, ”El sonido no funciona.” “Bueno, pero te gusto?”, insistí. “Si , si …pero hay algo en el sonido que no va.” Yo, medio frustrada y decepcionada de no recibir eco a mi total goce, te dije que si te parecía que podías ayudarlos con el sonido, lo hicieras.

Terminó el concierto, caminamos despacio hacia la salida. Mis amigas me saludaban y algunas me esperaban para que fuéramos a comer todas juntas. Nosotros dos dejamos pasar al resto del mundo y solo ahí me preguntaste: “¿querés que vayamos a comer algo?” “Claro!”, respondí decididamente. Subí a mi auto y te indique que me siguieras. Me entere mas tarde , que esto te habia encantado….una mujer independiente y con iniciativa. Llegamos a “Cucos”, el restaurant mejicano , nuestro plan B, ya que “Brehnam” tu preferido estaba cerrado. Ante una inolvidable sopa de pollo, me contaste la historia de tu vida. Me aclaraste que hacia dos años te habías quedado viudo y que recién ahora te habías decidido a vivir nuevamente. Mi alma se estremeció y trate por todos los medios de traerte alegría y consuelo. El resto fue ineludible y duró casi 9 años hasta que te fuiste de este mundo casi de un momento a otro, sorpresivamente.

Feliz aniversario, sweetheart. Se que te estarás riendo allá arriba porque de acuerdo a vos, la fecha era el 12 de mayo, el dia en que nos conocimos y, para mi, el 18 , el dia e que salimos por primera vez. Gracias por haber sido parte de mi vida, por habernos divertido, acompañado, viajado y charlado hasta por las tapas. Gracias por haberme cuidado tan generosamente a través de mi enfermedad. Gracias por estar conmigo, aun ahora, de una manera imperceptible, pero obvia. Gracias, mi querido Cavit. Estarás siempre en mi corazón.

Cigueñas

Camino a la tarde hasta Kalpazan, como lo hago de costumbre este verano en Burgaz, cuando de repente aparecen justo encima mío en el cielo, volando bajito, cantidades de cigüeñas que viajan hacia la isla vecina en su migración al sur. Azorada por este espectáculo, quiero gozarlo al máximo, no perder un segundo. Mi cabeza, inclinada hacia el cielo, mis ojos fijos en esta maravilla, las siguen meticulasomente. “¡Terminó!”, pienso. “Se han ido. ¡Qué lástima! Quiero más”. De la nada, surgen más y más. Se multiplican en un diseño maravilloso, abundante, sublime. “Bueno, esta vez sí las pude ver.” Camino unos pasos más y del fondo del cielo, vuelven otras, un arroyo celestial de cigüeñas multiplicadas infinitamente en un caleidoscopio celeste.

Fluye mi copa, abundancia y superabundancia del símbolo de la vida, la cigüeña. De acuerdo al padre Alexander, esto es lo que simbolizan desde la antigüedad. Así surge la leyenda de la cigüeña que trae bebes al mundo. En realidad, traen vida….vida abundante sobre mí.