Llego a la iglesia en Burgaz. Es el 15 de agosto, día de Santa María. La capilla está resplandeciente con lirios rosas y una variedad de plantas verdes adornando el altar. Al finalizar la misa, nos dan uvas para celebrar este día especial, tradición preciosa que yo no conocía. A la salida, esperando a los demás para tomar chai con tortas y borrequitas, me arrimo a una glorieta desde donde se ve una gran parte de la isla con el mar de fondo.

Un señor alto, buenmozo que me habia llamado al atención por su devoción y su manera de cantar durante la misa, me ve comiendo las uvas de mi bolsita y me ofrece las que él acaba de arrancar de una vid que crece entrelazándose en una esquina de la glorieta. Comenzamos a hablar y me entero que es profesor de arqueología en la universidad de Austria. Nos acercamos al resto del grupo, intercambio saludos y hablo con el padre Alexander.

A los pocos minutos, se une al grupo un señor alemán que habia conocido hacia tres semanas cuando me había preguntado cómo llegar al convento. El me habia mencionado que habría una celebración el 15 de agosto en la capilla. Me confía que es su cumpleaños y me invita a comer una torta con las hermanas y los sacerdotes. Acepto con todo gusto ya que es una persona sumamente amable y pía. La conversación nos lleva a hablar de unos restos arqueológicos arriba del cerro. El profesor nos pregunta si hemos ido y ,como ninguno lo conocía, propone ir.

El sol estaba ya muy alto y el camino pedregoso se hizo un poco complicado para mi ya que estaba con sandalias y sin sombrero. Una vez en la cima y con la maravillosa explicación de nuestro amigo arqueólogo, pudimos conocer y admirar el interior de la capilla griega con ruinas que datan del siglo VI AD. Luego, pasamos por un cementerio griego. El católico estaba contiguo a este. El padre Alexander estaba buscando la tumba de un sacerdote llamado Anton, que habia sido desahuciado ya que tenia cáncer de pulmón. Por lo tanto, habia decidido venir a la isla y, en lugar de morir en unos meses como los médicos habían predicho, vivió hasta los 99 años. Según el padre, fue el aire de la isla lo que lo sanó.

Fue ahí adonde comenzó una charla acerca de su carrera de medicina como así también su interrogante acerca de qué curaba realmente a los enfermos, la medicina o la fe. Claramente, me explicó como siempre era Dios, ya fuera por medio de la fe o a través de los médicos que aplicaban tratamientos. Ya cansada y con más sol del que hubiera querido soportar, llegamos de vuelta al convento. Entramos a la capilla para unos cánticos y oraciones a María. A renglón seguido, pasamos al comedor donde, ante mi asombro, la torta se convirtió en un almuerzo maravilloso con primer y segundo plato. Las milanesas fueron espectaculares y el Campari con jugo de naranja que todos tomaron para el brindis, incluyendo las monjas y los curas , fueron solo superados por la torta alemana de chocolate de los dioses.

Sentada con cuatro hermanas, dos sacerdotes, el arqueólogo y el cumpleañero, compartí un momento intimo y especial, totalmente inesperado cuando salí de casa hoy a la mañana luego de mi tecito. ¿Qué pasara mañana? Luego les cuento. Primero el tecito y después…

Subo a la iglesia arriba de la colina. En el último tramo del camino, me encuentro con un perro y al abrir el portón que lleva al monasterio, lo dejo pasar y sube determinado hasta la capilla. Yo entro, dejándolo atrás y siento, en una de las ultimas filas de la capilla a unos feligreses hablando entre ellos tratando de no interrumpir, ya que en este momento todo el mundo está sentado escuchando al padre decir su sermón. En un instante, se para alguien, se dirige al centro de la nave y trata de sacar a un perro que ha entrado totalmente desapercibido. El Padre para el sermón, se sonríe. La gente se distrae hasta que el perro se va y le cierran la puerta cuidadosamente. Yo me siento culpable ya que había sido yo la que lo había dejado entrar.

Al cabo de unos segundos, nueva conmoción. El susodicho ha entrado de nuevo, se dirige a las primeras filas de bancos y alguien lo saca nuevamente. Esta vez, las hermanas se aseguran de que las puertas del costado permanezcan cerradas. A todo esto, la gente se esta sonriendo y están un tanto desconcertados al ver la insistencia de este perro de venir a misa. La misa fue concelebrada por el sacerdote principal, el padre Alexander, superior de la orden que había venido de la ciudad y el sacerdote que da la misa todos los domingos.

Fue una misa emotiva y fresca ya que habían dejado las ventanas que dan al jardín abiertas para aprovechar la brisa del dia. Al final de la misa, los feligreses se reúnen en el jardín para el consabido te con tortas. Me acerco al padre Alexander y le pido que me traduzca el sermón ya que de alemán y turco no entiendo nada. Me explica que Dios ha venido a traer el fuego para purificarnos, y para que de la división y la Guerra vengan la unidad y la paz, tema bastante adecuado a la realidad mundial de caos y divisiones, mensaje con esperanza y sentido. El padre me comenta que se ha muerto la hermana de una de las feligresas. Piensa que el perro ha venido para buscarla. Por eso había ido hasta la segunda fila, que era donde ella se sentaba. Me impactó su comentario que daba como por sentado, la fidelidad del perro con una de sus cuidadoras, ya que esta señora le daba de comer porque en la isla hay tantos perros sin hogar.

Hablando con el padre Alexander nuevamente, le doy las gracias por haber venido a la isla y me comunica que se quedaría otro dia para dar misa al dia siguiente, dia de Virgen María. Le confío que me encantaría ver el convento algún dia ya que siempre paso caminando y trato de imaginarme lo bella que será la vista desde ahí. Muy amable me contesta con un “”cuando quieras!” y yo, ni lenta ni perezosa le digo, “ahora puedo” No sabia el padre que tengo una larga historia de “invitarme “ que data de aquel dia en jardín de infantes cuando le pregunté a la madre de la que después se convertiría en amiga del alma, viendo que muchas de mis compañeritas habían recibido invitación al cumpleaños de Ana Mari:”Señora, a mi no me invita? Este fue el comienzo e una larga amistad a la tierna edad de 4 años. Ella tenia solo tres y siempre se encarga de aclararlo 😎

La subida hasta el convento fue inolvidable. Entrar a ese lugar que había imaginado tantas veces me resultó muy especial. La austeridad de los cuartos contrasta con la belleza del pequeño altar con ventanas de vitraux. Con total ternura y tranquilidad, el padre Alexander me invita al balcón y es ahí adonde me quedo boquiabierta con la vista majestuosa. Le digo: “ ¡Acá se está mas cerca de Dios!” Consiente conmigo:”Si, ya lo creo”. Me invita al jardín, que es en realidad un lugar de meditación. Han construido una especie de Vía Crucis, que según me explica, está basado en la vida y la resurrección en lugar de la muerte. Cada estación tiene un símbolo para meditar. El primero, es un camino que termina en un vértice, o sea, no se puede continuar en la misma dirección. Con paciencia y bondad, me comenta:”Así es la vida a veces. Vamos en una dirección, pero algo se acaba y debemos tomar otra. No nos queda otro camino.” Gran enseñanza para mi en este momento en que todo ha cambiado y me toca vivir de manera diferente.

A la entrada del jardín, nos espera un perro ovejero gigante que, más que perro, parece un oso. Cuando le toco su cabeza suave y mullida, sube sus patas delanteras sobre mis brazos como queriendo abrazarme, actitud bastante afectuosa que el padre explica rápidamente con un “Esto es lo que hace con las mujeres para saludarlas” A renglón seguido, él lo mira y se trepa a el de la misma manera, casi empujando su figura delicada, delgada y pequeña. Me río en mi interior ya que supuestamente, era un trato para mujeres nada más. Le comento que sería lindo tener una celebración acá adentro del convento para que la comunidad lo conozca y agrego que podríamos hacer una meditación a lo largo del vía crucis con su guía espiritual. Acepta y ofrece traducir el texto del alemán al ingles. Emocionada por la propuesta lograda, sigo contenta, le doy las gracias y me voy de vuelta a casa. El perro sale conmigo. El padre trata de hacerlo entrar, pero no lo logra. Este oso fiel camina conmigo hasta arriba del cerro. Se va bien adelante mío…, pero se para periódicamente para asegurarse de que lo estoy siguiendo como buen perro ovejero que protege y guía a su rebaño. ¿Quién será el que me está guiando tan lealmente en este camino de mi vida en estos momentos?

Últimos días en Burgaz y, como todo lo que se acaba, ya lo añoro. Los últimos días son perfectos. El sol calienta solo lo suficiente como para sentirse bien; la brisa suave, solo lo suficiente para refrescarnos y darnos un respiro gratificante-algo que aprecio tanto ya que no existe en otras partes del mundo; las amigas que están en la isla, pero que ya están próximas a partir; la vista del balcón con el agua de mi color plomizo favorito y un suave ondular del agua movida por un leve vientito que le da un diseño de tela labrada.

El Ultimo Tango en Paris, el último día en Burgaz. Suspiro, como lo hacia mi abuela cuando seguramente añoraba algo bueno pasado. Sonrío, dando gracias por este verano en la isla rodeada de belleza y, sobre todo de amor, ese amor de cada una de las personas con quienes compartido mi vida por poco tiempo, esa expresión generosa, abundante y autentica que solo el corazón reconoce. Gracias!

Ahora, como después de todo final, me espera un nuevo principio, una vida rodeada de todo lo que este nuevo capítulo me depare. Les seguiré contando…

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The last days in Burgaz, and as it always happens when things are over, I’m already missing the island. The last days are perfect. The sun is just warm enough to make us feel cozy; the breeze is cool and makes us feel refreshed, something I really treasure since it doesn’t happen in Houston; the friends are still here, but are getting ready to leave. The view from the balcony has my favorite lead color under the morning clouds; the water moves swiftly, brushed by just a little bit of wind that gives it an embroidery pattern.

The Last Tango in Paris, the last day in Burgaz… I sigh, just like my grandma used to when she was probably reminiscing good old times. I smile filled up with gratitude for this summer on the island surrounded by beauty and, above all, by love offered abundantly by each and every person I shared my life with for this short time. Thanks!

Now, just as it happens after something is over, I’m ready for a new beginning, a new life full of whatever life has in stock for me in this new chapter. Stay tuned!

Hoy a la tardecita escribo en el café mirando al mar. ¡Qué maravilla! ¿No es eso lo que hacen los escritores? Me podría haber quedado a escribir en casa, pero me decidí a venir acá y hacerlo con esta vista majestuosa.

Mientras veo mi película interna, lo que escribo, , hay otra película de la gente que pasa hablando sin enterarse que yo existo. El café esta vacío; todas las sillas miran hacia el mar y la isla adelante. Parece que una audiencia fantasmagórica estuviera esperando ver alguna función en este teatro cuyo escenario es el agua.

Sola? No, no estoy sola. Acaba de saltar un gato gris y blanco a la mesa vecina, compañía suficiente ya que hoy quiero tiempo a solas para escribir. El café me lo permite con mi anonimato en la mesa de la segunda fila, luz perfecta del sol que se acaba de poner, pero que todavía alumbra y música de fondo del oleaje sordo que solo se escucha en esta parte de la isla. Me encanta, me hace bien, me apacigua, y me nutre. “Tendré luz?”, me pregunto. Casi se esta acabado, como se esta acabando el dia, como se van pasando los días en la isla y el final esta llegando.

Termina algo y comienza otra cosa, algo nuevo. Gozo los ultimos días de mi experiencia en Turquía que todavía no se cuantas sorpresas traerán. Hoy tengo una tardecita al estilo escritora, pero este cuerpito, como cualquier otro, tiene hambre. Me pido un “menemem” y sigo escribiendo mañana.
Todavía queda un poco de luz y la cena no llega. Un hombre con su perro pasa caminando. Si Hemingway hubiera estado sentado acá donde estoy yo, le hubiera puesto un titulo diferente a su libro “The Old Man and the Sea”…quizás de acuerdo a este nuevo personaje enfrente de mis narices hubiera sido;”The Bald Man and the Sea”. Es realmente pelado este ser activo que camina con determinación ignorando el oleaje de mar y por supuesto a mi.

Seguramente, el mozo esta tardando tanto porque quiere impresionarme con su cocina. Quizás sepa que he pasado por este café un millón de veces y me he preguntado como seguiría este lugar abierto sin ninguna persona tomando algo o comiendo. Es porque so que hoy he decidido cooperar con este lugar que es perfecto para escritores. “¿Por que estará siempre vacío? Seraáque en Burgaz no hay muchos escritores o será por el “menemen” ,que es nuestro pisto… Dejenme ver: aquí llega! Luego les cuento si era bueno o…

Visita

A la entrada del cementerio, un carrito me lleva adonde esta Cavit. El vehículo se para y una señora que venia acompañándome, me toma del brazo y me guía caminando lentamente. Me dejo llevar ya que la comunicación en turco es imposible para mi, hasta que llegamos a un caminito estrecho entre tumbas. De repente, aparece su nombre grande y claro “Cavit Alev” tallado en el mármol y su cara sonriente arriba de la fecha: 1948-2016. Una emoción profunda estalla en llanto incontrolable. Luego, mas tranquila, su mirada y su sonrisa que transmiten una intensa paz y alegría, penetran en mi corazón. Parece decirme sin palabras, “Estoy bien; sé feliz; seguí sonriendo y haciendo feliz a los demás. Yo fui tu ángel y ahora te protejo desde acá.”

Como en una nube, salgo de mi ensueño ya que siento la presencia de la señora atrás mío que piensa que ya estoy lista. Me lleva afuera. Tomo un taxi hacia la parada del barco que me llevará a la isla. Mi Mirada se eleva al cielo y le digo como si estuviera presente”Cavit, ¿eras vos el que me dijo eso? ¿Estás aca? Sigo caminando hasta el embarcadero. Me siento a esperar y, mientras miro el mar, siento la necesidad de escribir lo que acabo de vivir ya que no quiero olvidarme de ningún detalle. Claro, no tengo ni papel ni lápiz y se me ocurre grabarlo. Busco la aplicación del micrófono en el teléfono y digo unas palabras. A renglón seguido, trato de escuchar la grabación y aprieto un link sin estar segura de estar haciendo lo correcto, cuando escucho su voz clara:”hello hello…” ¿Me estaba contstestando? Seria un grabación vieja de cuando estábamos probando el micrófono y nunca mas lo use. ¿Me estará diciendo “Hola” desde dondequiera que esté?

Si solo miráramos, podríamos ver mejor

Si pudiéramos detenernos un instante y realmente mirásemos con atención, podríamos darnos cuenta de lo que esta en nuestras narices y es ver realmente el mundo que nos rodea. Esta mañana, camino a Kalpazan, salí con la firme intención de encontrar todos aquellos espíritus amigos que me están guiando y ayudando.

Así, como de la nada, para mi total sorpresa, aparecen enfrente mío, dispuestas a cruzar el camino, cinco ovejas blancas con su pelo enrulado. Como ustedes ya saben, las ovejas no son algo común en esta isla. Hay gaviotas por doquier, gatos y perros en abundancia, caballos tirando los sulkis y alguno que otro suelto caminando por ahí, pero ovejas, el animal que mas me fascina, ya que me hacen recordar al país vasco, esas no hay aquí. Las ovejas de la tierra de mi padre, vasco-francés… ¿Será él el que me las ha mandado sabiendo que este verano es un verano diferente en la isla, mi primero sola, sin Cavit?

Unos pasos más, y aparece una pareja paseando a dos criaturas, una de la mano y otra en el cochecito. Me detengo, los saludo y miro intrigada al bebito. Ante mi total estupor, es el bebe mas grande , gordo y bello que jamás haya visto. No se cuál de todos mis Ángeles me habrá enviado este regalo, pero es alguien que sabe que no hay nada en el mundo que me fascina mas que los bebes. Pero, claro, bebe como este, el premio Nobel al niño es, ya, el sumo goce. ¿Será mi madre? ¡A ella también la enloquecían!

Ya llegando a casa, veo la Santa Rita fucsia opulenta y esplendorosa. Esto es muy fácil de entender. Es mi abuela Bueli Loli ,enamorada de sus Santas Ritas y sus geranios de la vieja Sevilla, la que me parece decir:”Alegría, Alegría”, palabras que siempre mencionaba cada vez que volcábamos el vino en la mesa, mientras nos ponía unas gotitas en la frente para que tuviéramos gozo.

Justo antes de llegar a casa, por Gonullu, un ruido ensordecedor me llama la atención. Hay un hombre cortando las malezas con una cortadora de pasto a un costado de la calle, mientras otro esta barriendo cuidadosamente los restos ocasionados por el corte. ¡Se dice y no se cree! Este fuel el proyecto favorito de Cavit, que el año pasado juntó a un grupo de amigos voluntarios para prolijar esta calle. Con infinita paciencia , cada uno quitó el pasto que crecía desprolijamente a través de las baldosas y cuando estuvo terminado el primer tramo me dijo:”Te imaginas si todos hicieran un poco? Todo el vecindario estaría precioso.” Esto estaba sucediendo en exactamente la misma zona adonde habían trabajado con tanto esmero. Si hubiera podido ver esto, se hubiera puesto loco de alegría. Evidentemente, este era él que me estaba dando otro motivo para estar alegre y no dejarme llevar por la nostalgia que a veces se asoma este verano sin él en Burgaz.

Toda esta ayuda en la isla, unida a tantas expresiones de cariño de amigas y gente que me encuentro a diario. Todos parecen decirme:”¡disfruta, nos acordamos todos de el y lo sentimos, pero estamos contentos de verte aquí. Disfruta de la isla!
Gracias a todos por este amor que me acaricia día a día.

La paz…una posibilidad propia

Me levanto ayer a la mañana con un propósito claro de tener paz, de ver lo bueno en los demás, de dar lo bueno en mi misma.La realidad se hizo crudamente presente cuando leo un texto de una amiga que me pregunta”estas bien?”. Se une a esto el correo de mi hijo preocupado por los últimos acontecimientos en Turquía. Se ha generado una situación de violencia, de protesta contra un orden establecido, gente frustrada, devastación, caos. ¿”Qué hacer?, ¿cómo ayudar a que los gobiernos totalitarios cambien?, ¿Qué hacer para que se acabe el terrorismo?”. No tengo la solución política que puede ser debatida per secula seculares para restablecer la justicia, y la eventual paz.

Pienso hoy, en esta isla perdida en un lugar recóndito del mundo, que, aunque una parte mía quiere hacer algo práctico para restablecer el orden, esto esta fuera de mis posibilidades. Me duele, lo sufro en carne propia. Amo esta Turquía con gente de oro. Me rebelo, me enojo. Respiro. Rezo. ¿Que hacer? Recurro a la escritura que es mi herramienta principal para ver el mundo con ecuanimidad. ¿Cómo buscar soluciones para lograr el bienestar en esta parte del mundo y en el mundo en su totalidad?

Aquí y ahora. Respiro. Pido a Dios protección sobre todos y, desde mi pequeñísimo lugar, vuelvo a la intención que tuve al levantarme: crear paz. Recupero mi paz interior, veo lo bueno en los demás y bendigo a mi prójimo. Si cada uno de nosotros hacemos esto, crearemos necesariamente una olita de paz que generará otras olas y afectará al mundo que nos rodea. Mando esta paz a todos en esta isla del cielo, a toda Turquía y al mundo entero.

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A clear and unique day to be alive: Today! It’s an open door I still don’t know where it leads. It’s the mystery of the day…

It dawned with the daily miracle. A sweet breeze caresses the dark early morning shadowy water. The boats sway to a tune that rocks them. They don’t need an orchestra director. Neither do I. There’s something inside my soul that leads me and makes me perceive everything like it’s been arranged as a beautiful melody by the master of masters. Today I follow my inner compass while I watch the scenery, the people going by. It’s a movie….young girls, elegantly dressed; fathers with baby carriages, tables full of friends having lunch by the sea.

I stop by the small grocery store to buy some wine when I hear “Lilita”! I look to see who is calling my name and I see a group of friends sitting in one of the outdoor cafes eating their “lahmajunns”. I sit with them and we share a friendly easy- going chat. One of the ladies writes in the Shalom newspaper, which publishes articles in Ladino. It was there and then that we realized almost all of them knew Ladino and thus could communicate through a common language. We explained the differences between Ladino and Spanish as interesting linguistic points and became friends with this special group of women that accepts me as their new friend.

Here ends my walk thoroughly enjoyed at a pace that allowed me to be open to today’s adventure.

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Dia claro y único para vivir: hoy. Una puerta abierta, ¿Adonde lleva? El misterio del dia…
Amaneció con el milagro matutino. La brisa acaricia el agua color plomo en las sombras tempranas. Los barcos se mecen a ese compás que los guía. No necesitan director de orquesta. Ni los barcos, ni yo. Hay algo adentro del alma que me dirige e inspira a ver hoy todo como un melodía tan bien orquestada por aquel maestro de maestros. Hoy sigo el compás de la brújula interna que me lleva a recorrer las calles y caminos mientras admiro la belleza del paisaje, el movimiento de la gente caminando en el sentido contrario al mio. Es una película en technicolor…mujeres jóvenes, vestidas con elegancia, padres llevando cochecitos de bebes, mesas llenas de gente comiendo frente al mar.

Compro un vinito en el almacén y de regreso escucho:”¡Lilita!”. Miro y veo a un grupo de amigas sentadas en un restaurancito comiendo sus lamangus. Me siento con ellas. Charla grata y calida. Conozco a una señora que resulta ser una de las escritoras del diario Shalom. Ante el descubrimiento de que casi todas hablan ladino, nos comunicamos encontrando un idioma comunión con mas similitudes que diferencias. Explicamos las diferencias como lingüistas interesadas y la amistad cunde en este grupo de mujeres, que ya, por serlo, están abiertas a la camaradería y aceptan a una nueva amiga así porque si.

Gracias. Acá me lleva la calle recorrida con el ritmo del que goza, abierto a la aventura.

Hay dos señoras charlando en el mar. Comparten su vida, sus cuitas, quizás sus sueños. En realidad no se porque la conversación es en turco y, por supuesto, no entiendo nada. A veces intercalan unas frases en ladino que son inteligibles, pero el idioma de los gestos es universal. Una de ellas se acerca, levanta la mano para enfatizar algo. La otra alza un dedo puntualizando otra cosa y la risa final confirma que han llegado a una buena conclusión. Si bien, no han solucionado todos los problemas del mundo, han encontrado una opción con humor. La mejor terapia matutina en el mar de Mermara. Debo probarla.